La electromiografía es un procedimiento de diagnóstico que se utiliza para evaluar la salud de los músculos y las neuronas que los controlan (neuronas motoras).
Las neuronas motoras transmiten señales eléctricas que hacen que los músculos se contraigan. Una electromiografía convierte estas señales en gráficos, sonidos o valores numéricos que interpreta un especialista.
En la electromiografía se usan dispositivos diminutos denominados «electrodos» para transmitir o detectar señales eléctricas.
Durante una electromiografía con aguja, un electrodo de aguja que se introduce directamente en un músculo registra la actividad eléctrica en ese músculo.
En un estudio de conducción nerviosa, otra parte de la electromiografía, se usan los electrodos adheridos a la piel (electrodos de superficie) para medir la velocidad y la intensidad de las señales que se desplazan entre dos o más puntos.
Los resultados de la electromiografía pueden revelar una disfunción nerviosa, una disfunción muscular o problemas con la transmisión de señales de nervios a músculos.
EMG.
Miograma.
Electromiograma.
Esta prueba será realizada por un neurólogo, quien lleva a cabo la electromiografía con el conocimiento previo de aquellas enfermedades que padezca el paciente, por lo cual es importante informar al neurólogo sobre las enfermedades que puedan sufrirse. saber si tienes determinadas enfermedades
Además de esto es importante informar si se tiene un marcapasos o cualquier otro dispositivo médico eléctrico, si se toma medicamentos anticoagulantes o si se sufre de hemofilia (trastorno de la coagulación de la sangre que causa sangrados prolongados).
Antes del estudio es recomendable ducharse o tomar un baño corto para eliminar el aceite de la piel. No se aplique lociones ni cremas antes del estudio.
Puede ser probable que se le pida que use una bata de hospital durante el procedimiento y que se recueste sobre una camilla de exploración.
Es un examen que verifica la salud de los músculos y los nervios que controlan los músculos.
Rango sujeto a evaluación de la clínica o del médico tratante.
Esta prueba es realizada sin preparación previa. El paciente no necesita estar en ayunas, y en realidad es preferible que no lo esté.
La duración del estudio es aproximadamente de media hora, lo cual puede variar según los músculos y nervios que sean necesarios explorar.
El paciente debe sentarse o tumbarse cómodamente, facilitando con la postura adecuada que el médico pueda acceder a la exploración de los nervios y músculos que correspondan.
Por lo general, se debe de cambiarse como para una exploración física normal, aunque no siempre es necesario. Se requiere colaboración por parte del paciente, por lo cual este debe evitar el nerviosismo y la timidez para preguntar si no comprende lo que el médico le pide realizar.
Aunque se suelen explorar músculos y nervios de los miembros, a veces es preciso evaluar los músculos y nervios de la cara, cuello y tronco.
En el electromiograma se dan estímulos eléctricos que, a veces, sorprenden al paciente. El primero es más molesto, pero los siguientes son mejor aceptados. Sin embargo, pacientes pueden sentirse algo incómodos.
Para la electromiografía es inevitable el pinchazo con la aguja del electrodo. Son agujas muy finas, pero aun así muchas veces resulta incómodo y, a veces, doloroso. El paciente debe quejarse si este dolor es muy molesto, dolorosamente mayor a lo habitual.